Argelia-Marruecos: el inicio de una guerra fría regional

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El 1 de noviembre, tres ciudadanos argelinos fueron asesinados en el territorio disputado del Sáhara Occidental. La presidencia argelina emitió un comunicado acusando a Marruecos de llevar a cabo un ataque con un “arma sofisticada” contra dos convoyes de transporte argelinos. Este fue solo el último episodio de un proceso de escalada entre los dos países. Las autoridades argelinas habían cortado previamente sus relaciones diplomáticas con Marruecos el 24 de octubre debido a las crecientes tensiones. Aunque la relación entre Argel y Rabat ha sido polémica durante mucho tiempo, la muerte de tres ciudadanos argelinos podría ser un punto de inflexión.

En su comunicado, la presidencia argelina prometió represalias pero sin detallar su respuesta. El 5 de noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Argelia, Ramtane Lamamra, se dirigió a las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y destacó que el « acto de terror de Estado » de Marruecos era peligroso para la estabilidad regional. Argel optó por el cabildeo diplomático sobre las represalias militares; sin embargo, esto puede cambiar ya que las autoridades argelinas prometieron que la muerte de sus ciudadanos « no quedará impune ». De hecho, el ministro del Interior, Kamal Beldjoud, afirmó que Argelia garantizará la seguridad de sus fronteras y aludió a un importante despliegue de seguridad.

Según los informes, el ataque del 1 de noviembre tuvo lugar en los territorios controlados por el Frente Polisario, el movimiento de liberación nacional en el Sáhara Occidental. En ese sentido, el incidente no es el primero, pero sí marca una escalada importante. Dos convoyes de transporte regresaban de Nouakchott, la capital de Mauritania, a Ouargla, en el sur de Argelia, cuando fueron alcanzados por ataques dirigidos con drones. Según los expertos, los convoyes eran fácilmente identificables, lo que sugiere que el ataque no fue un error. Rabat no emitió una declaración para confirmar o negar las acusaciones de Argel. El 6 de noviembre, aniversario de la Marcha Verde de 1975 en Marruecos hacia el Sahara Occidental, el rey Mohammed VI reiteró que Rabat mantendrá su soberanía sobre el territorio en disputa. Sin embargo, insistió en que Marruecos prefiere un « arreglo pacífico ».

A la luz de este incidente reciente, está claro que el Sáhara Occidental se está convirtiendo rápidamente en el lugar de un conflicto armado. Hasta el año pasado, el desacuerdo entre el ejército marroquí y el Frente Polisario seguía siendo político, con ocasionales tensiones de seguridad. Pero en noviembre de 2020, el líder saharaui de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali, anunció el fin del alto el fuego de 29 años con Rabat. La muerte de los tres argelinos es otro recordatorio urgente de que existen amenazas de seguridad apremiantes incluso en los territorios considerados « liberados » por las fuerzas saharauis. Además, incluso si estos incidentes no son representativos de las tensiones en la región, sí sugieren que es posible un enfrentamiento militar directo.

Factores históricos y diferencias geoestratégicas

Durante décadas, la cuestión del Sáhara Occidental ha servido como moneda de cambio en las relaciones argelino-marroquíes. Rabat ha visto continuamente a Argel como un aliado de un grupo separatista. Por su parte, Argel considera el tema de descolonización, al tiempo que mantiene su apoyo diplomático y militar al Frente Polisario. Hasta hace poco, ambas capitales lograron mantener bajo control sus desencuentros, pero ahora otras realidades históricas y geopolíticas están configurando esta nueva escalada.

Desde la era del ex presidente Houari Boumédienne, la cautela y la preocupación por Marruecos ha moldeado las percepciones de la clase política argelina. La cautela de las autoridades argelinas con respecto a su vecino occidental se debe a los sentimientos nacionales que siguieron a la Guerra de Arena de 1963 entre los dos países. El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, y los líderes militares han subrayado repetidamente el recuerdo del conflicto. El reciente acercamiento de Rabat con Israel ha complicado aún más cualquier posibilidad de un acuerdo diplomático con Argel. Así, la situación actual entre Argelia y Marruecos ha sido el resultado de una serie de pequeños pasos hacia una crisis.

Además de los factores históricos en juego, las diferencias geoestratégicas más importantes también han contribuido a la situación actual. El 1 de noviembre, Argelia cortó su suministro de gas natural a Marruecos a través del Oleoducto Magreb-Europa. Esto se produjo después de semanas de incertidumbre, durante las cuales Argel tomó medidas radicales como la prohibición de todos los aviones civiles y militares marroquíes de su espacio aéreo. A pesar de la insistencia de Rabat en que tales decisiones no tienen ningún impacto en Marruecos, son un síntoma de una lucha en curso por la supremacía regional. Ni Argel ni Rabat están dispuestos a dar un paso atrás, ya que tienen dos visiones distintas y potencialmente conflictivas para el norte de África. Argel ve la región exclusivamente a través de la historia de este último y las luchas anticoloniales, mientras que Rabat defiende una agenda liberal y no tradicional de una manera realpolitik. Los aliados, estrategias y escaladas de Argelia y Marruecos indican claramente el inicio de una guerra fría regional.

En los últimos meses, las tensiones entre Argel y Rabat han llegado al límite de la diplomacia. Después de varios incidentes políticos, la situación se encuentra ahora en un punto de escalada militar. Sin embargo, aún es posible evitar una guerra a gran escala si se puede convencer a las autoridades argelinas y marroquíes de que resuelvan pacíficamente sus desacuerdos. Eso requerirá la participación activa de las organizaciones internacionales para abordar los factores subyacentes del conflicto, incluida la cuestión del Sáhara Occidental. Al mismo tiempo, la neutralidad de los socios internacionales de Argel y Rabat, incluidos Europa y Estados Unidos, es fundamental para garantizar la estabilidad.

Tanto a nivel oficial como popular, los argelinos están explorando los límites de su relación con los marroquíes, y esto es parte de un proceso nacional más amplio de remodelación del sistema político y la sociedad de Argelia. Este es un proceso que determinará el futuro y los límites de la cooperación en el norte de África. Si bien la búsqueda de la supremacía regional es preocupante, esta competencia no tiene por qué conducir necesariamente a un conflicto abierto.

En la actualidad, parece que el norte de África ha entrado en un período nuevo y más riesgoso de tensiones geopolíticas. Los recientes enfrentamientos entre Argelia y Marruecos son expresión de una vieja rivalidad que ya no puede ignorarse. La inestabilidad regional creada por estas tensiones puede volverse permanente. Después de años de statu quo, ha estallado una guerra fría y, a menos que la comunidad internacional y ambos países la aborden, podría desembocar en un enfrentamiento militar. Hasta ahora, Argel solo está movilizando su cuerpo diplomático porque la escalada militar sería costosa y políticamente impopular. Pero eso no debe interpretarse como una señal de la incapacidad de Argel o de la aceptación incondicional del statu quo, ya que eso podría cambiar rápidamente como resultado de la agresión militar en la región.

Zine Labidine Ghebouli

Analista político y académico de posgrado en la Universidad de Glasgow, donde se especializa en asuntos euromediterráneos. Su investigación cubre la dinámica política y de seguridad en Argelia. Zine trabajó anteriormente como consultor junior en el Instituto Asfari para la Sociedad Civil y la Ciudadanía. Las opiniones expresadas en este artículo son suyas.

Middle East Institute, 10/11/2021

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