Revuelto de tomate

Armando / García Actualizado 14.03.2009 – 01:00
Los productores españoles de tomate andan revueltos con la negociación del próximo acuerdo de asociación comercial entre la UE y Marruecos. Políticos de Andalucía y Madrid no dejan pasar un día sin añadir ingredientes a una polémica basada en todo momento en si Marruecos cumple o no cumple con las condiciones del actual acuerdo, que limita las importaciones anuales de frutas y hortalizas del reino alauita a los mercados europeos. Cada una de las administraciones competentes tiene su propia versión de los hechos y comienzan a ser muy llamativas las diferencias entre la Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino o entre la ministra Elena Espinosa y los responsables de la Comisión Europea en Bruselas. Es inadmisible que en pleno siglo XXI, en la era de las comunicaciones en tiempo real y de las nuevas tecnologías, una negociación bilateral entre Marruecos y Europa salte a la palestra con voces y críticas más propias de la época en que los ingleses apuntaban con pluma de ave los dineros que ganaban con sus explotaciones mineras en el Almanzora. Es inadmisible, repito, que no haya forma de conocer la realidad de las importaciones agrícolas de Marruecos y que nadie tenga suficiente valor para reconocer que Bruselas no tiene datos fiables sobre las entradas de tomate marroquí por la sencilla razón de que el actual acuerdo con Marruecos permite superar los contingentes mensuales a condición de que a final del año las cifras globales cuadren y porque la recogida de datos en las aduanas de cada país no es todo lo eficaz que cabe desear. Por otra parte, las organizaciones agrarias, que son las más afectadas, se quedan rezagadas en las gestiones emprendidas por la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, que lidera una loable unión de intereses con otras regiones españolas productoras de tomate. Por último, tampoco se entiende que los problemas con Marruecos se personalicen con el tomate cuando su producción en ese país tiende a decrecer. ¿Para cuándo un debate sobre la producción de judía verde?

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